lunes 24 de agosto de 2009

INDIGESTIÓN

Hacía mucho tiempo que no salía tan cabreado de un evento, como lo hice el pasado día 22-8 a raíz de un Torneo amistoso de balonmano que se celebró en el Hermanos Induráin. El Beti Onak de balonmano ha perdido el norte; hace ya bastantes años que la nefasta gestión en este deporte hacía prever este resultado, pero lo que pude observar me llenó de indignación: un único jugador de Villava-Atarrabia en la plantilla del equipo de Primera División Nacional: Gorka Elizalde.
¿Y a qué se debe semejante despropósito?, pues muy sencillo, a algo que se llama rencor, venganza, veto, malas artes… ¿qué más calificativos puedo decir? Y eso tiene nombres y apellidos conocidos por todos, que no son otros que Luis Javier Echeverría, Alfredo Lerga y Alberto Echeverría, personajes que, en su momento, “despidieron” del equipo/club a quienes les hacían sombra o, simplemente, no compartían sus absurdos métodos. Ver en la pista lo que vi, hizo que se me revolvieran las entrañas, simplemente pensando en la cantidad de jugadores de Villava que pululan por otros equipos debido a la incompetencia de los susodichos cabezas visibles del balonmano villavés, una ignominia y una auténticas vergüenza.
La temporada pasada dejaron el equipo jugadores locales tales como Dani Oteiza, Txus, Aarón Ocaña o Joseba Rodríguez, por poner algunos que, junto a Gorka Elizalde, el único que queda, formaban el grupo de casa. En vez de recomponer el equipo y sustituir a esos jugadores por otros de Villava tales como Fermín Legal, Reynaldo Suero, Amaiur Elizari, Ekaitz De Andrés, Xabier Berasáin o Asier Lumbreras, e incluso un jugador de Villava como Roberto Cía, cuya corta trayectoria balonmanística la ha realizado en Huarte, van y debido a ese rencor, a esa mala sangre que destilan, a esa incapacidad manifiesta para llevar por el buen camino a un equipo, recogen los restos de un naufragio y los integran en el equipo de balonmano. Perdónenme los nuevos fichajes, no es mi intención desacreditarlos, pero personalmente, pienso que los jugadores “desterrados” son mejores, en general, y encima de la localidad, algo necesario para mantener la idiosincrasia que siempre ha tenido el club.
El equipo lleva años jugando con el descenso que, de hecho, se produjo la temporada pasada, pero a última hora, la mano “amiga” de la RFEBM obró el milagro y ya sabemos el resultado, otro año más a hacer equilibrios. Y no es esto lo peor, sino que el equipo técnico sigue en su puesto, a pesar de sus problemas con la plantilla, enfrentamiento con jugadores, nefasta metodología y resultados negativos. A estos despropósitos, hay unir la figura del peor sujeto que he conocido en este mundillo que no es otro que Alfredo Lerga, un personaje sombrío, engreído, que jamás ha hecho nada por el club, que cuando hubo marejada, hace muchos años y necesitábamos entrenador (yo era directivo), se negó por “problemas laborales”, un personajillo que es el responsable directo de que la cantera de Villava haya sido un desastre total y absoluto, y de que la mayoría de jugadores antes citados y desterrados, tuvieran que buscarse la vida en otros sitios. Pero este sujeto no se da cuenta que la decisión que tomaron la mayoría de ellos fue porque no encontraban aliciente y nadie que les hiciera mejorar sus futuras prestaciones técnico-tácticas, las cosas como son, y en ningún momento se hizo por despecho, cosa que ahora ellos utilizan contra estos jugadores (prefiero no hablar de entrenadores que sufrieron en sus carnes lo mismo o peor, y que son varios).
Después de más de 40 años como socio del Beti Onak, he tomado la decisión de darme de baja por estar en total disconformidad con los gestores del balonmano villavés. Alguno, seguro, lo tomará como una rabieta, pero no, esto es consecuencia de algo que ya venía meditando desde hace mucho tiempo, pero el sábado, señores, fue la gota que colmó el vaso. Muy triste.

PD: Por si alguno piensa que me gustaría “coger cacho” en el Beti, decirle que no, que ya me he retirado, aunque no niego que me hubiera gustado terminar mi carrera como entrenador en el club de mi pueblo antes de fichar por la Txantrea hace un par de años, pero esa mala leche..., ¡van a terminar Vds. con úlcera gastroduodenal!